El alegato
Bien, chic@s:
Algunos querréis matarme por lo que voy a publicar, otros iréis un poco más lejos y desearéis tener un delorian del 84 para retroceder 22 años atrás al alcanzar los 80 km por hora para evitar que hubiese nacido. No me arrepiento de nada.
Mejor que os sentéis que a lo mejor os traumatizo.
Es cierto que el fenómeno friki, pese a estar en boga y acumular cada día más adeptos, no es bien visto por la sociedad, especialmente en los estratos altos o medio-altos (nada de cazadores-recolectores) en cuanto a cultura se trata. Se ha llegado a definir a los frikis como “residuos de una sociedad posmoderna, adictos a la subcultura”.
Bajo mi punto de vista, esto no deja de ser curioso o hasta paradójico si nos fijamos que la obra cumbre de la literatura en castellano de todos los tiempos, traducida a montones de idiomas, narra la vida y obra de un friki en toda regla.
Si se os acaba de encender la bombilla no os equivocáis. Es Don Quijote de La Mancha.
Así pues, Cervantes, visionario él, ya concibió el fenómeno friki. Todos conocemos la crítica velada a la sociedad española de la época que hay entre las páginas del libro, sin embargo no nos engañemos: su contenido es eminentemente friki. Digamos que la traducción al día de hoy es que este hidalgo se fumó sopocientas novelas de caballería (lo que sería el equivalente a las historias de Robert E. Howard, Michael Moorcock o J. R. R. Tolkien por aquel entonces) sin dormir, a lo Kafka, y le dio una crisis que ríete tú de Jack Nicholson en el resplandor. A saber: se hizo un cosplay de una armadura de caballero y salió de casa decidido a desfacer entuertos, como cualquier novato que empieza a viciar al World of Warcraft. A partir de ahí las frikadas se suceden como todos ya conocéis: peleas con molinos, apuñalamientos a odres de vino, etc, etc.
Luego está el tema del amor platónico, muy presente en la vida de muchos frikis por el mundo adelante, pero no me voy a hacer eco de eso para no herir ciertas sensibilidiades.
Por último hay que comentar la figura de Sancho Panza, ese tipo regordete que hoy en día identificaríamos inevitablemente con un jevi a lo ISI-DISI. Este es un personaje con miga. ¿Por qué? Sancho refleja uno de los aspectos más importantes de la vida de un friki: enfrikar al prójimo. Es cierto, don Quijote le come la cabeza toda la obra con sus paranoias y al final el chaval empieza meterse en el rollito chungo-medieval que se trae entre manos.
Conclusión: a lo mejor ésta obra llegó a alcanzar el estatus que alcanzó por eso mismo, por tratar sobre un friki. Podría hacer la conjetura de que si existía el frikismo, también existirían sus detractores y por lo tanto, éstos promocionaron la obra para satirizar la figura del friki encarnada en el Quijote. Supongo que no contaron que el personaje pese a todo era un sinónimo de virtud, con lo que el tiempo le dio la razón. Si no hubiese sido así no lo hubierais identificado con tanta facilidad.
Ahora imagináos como sería si hoy en día se escribiese una obra friki como el Quijote. Bueno, aquí va una idea:
(pincha en la fotografía para ver la imagen a tamaño completo) :






















Mister Potato dijo
XDDDD
19 Marzo 2007 | 11:56 PM